Una
vez que lo hayamos recortado, vamos a arrancar el cuadrado, que esté
estropeado y , a continuación, vamos a limpiar la pared. Al final,
vamos a encolar el cuadrado, de nuevo y lo vamos a pegar en el sitio,
que hemos decidido arreglar. Si realizamos todo el proceso, con mucho
cuidado y sabemos seleccionar el trozo de papel, el que sea más
adecuado, con un dibujo que vaya a encajar con el papel, que va a
rodearlo, el arreglo va a quedar, en la práctica, imperceptible. O
sea, que este arreglo no se va a notar, para nada.
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